Rumbo al sur: Mi camino hacia Pompeya. Día 3

Dia 3

Estoy intentando recordar todo lo que hemos hecho hoy. Parece que ha pasado una semana desde que salimos esta misma mañana del hotel en Herculano.

El día ha amanecido más o menos bueno, así que hemos aprovechado la luz para subir antes de nada a ver el cráter del Vesuvio. Al llegar nos han cobrado 2,50€ de parking, más 8€ de entrada para poder subir al cono principal. Un precio que sería muy digno si por lo menos nos hubiesen dado una guía del parque nacional y nos hubiesen subido encima de una vaca unos sherpas, pero no hay que olvidar que esto no es el Himalaya sino Nápoles.

El cráter es algo espectacular. En el fondo no tiene nada, pero se siente su fuerza sobretodo cuando te acercas a las fumarolas que desprenden gases calientes y un ligero olor a azufre. Hemos hecho muy buenas fotos desde allí, a pesar de que en algunos momentos las nubes nos han cubierto casi completamente la vista. Las vistas desde allí son espectaculares.

A media mañana hemos terminado nuestra visita al volcán, y desde allí hemos bajado a Ercolano. Hemos dejado el coche en el parking de las excavaciones. 2€ la hora. Hemos pagado un par de horas y lo hemos tenido cuatro. Es algo así como el pago de una voluntad porque nadie vigila que tengas el ticket del aparcamiento.

Al llegar a la antigua Herculano hemos alucinado. Es algo digno de ver. Carlos III de España mandó excavar todo aquello y realizó un trabajo importantísimo para el mundo de la arqueología clásica. Por desgracia faltan más fondos para la conservación de las ruinas de la ciudad, que también fue destruida durante la erupción del 79 d.C.

Era una ciudad de patricios, a diferencia de Pompeya que era una ciudad completamente plebeya. Las casas tienen una decoración exquisita y en algunas ocasiones se pueden apreciar incluso restos calcinados de las maderas de los edificios. La ciudad no tiene muchos visitantes. La gente no sabe lo que se pierde.

Después de ver las ruinas hemos ido a comer algo de pasta a un sitio cercano al yacimiento donde nos ha atendido una familia bastante simpática, que en el momento de pagarles nos han regalado unas fotografías de Maradona y Lavazzi, algunos de los héroes del Nápoles.

A continuación hemos ido a ver el MAV, un museo virtual que nos aconsejó el recepcionista del hotel. Supongo que para quién no sea arqueólogo puede llamar más o menos la atención ver algunas representaciones de la erupción del volcán en varias salas llenas de pantallas y hologramas. Todo muy interactivo, pero la calidad de lo que se presenta es muy mala. El producto estrella es un video en 3d de la erupción del volcán (solo en italiano) con el aditivo de un suelo que vibra mientras el volcán ruge. No le recomiendo a nadie ir. Todo por el módico precio de 10€.

Después de semejante derroche estábamos tan cansados que pensábamos dar una vuelta con el coche y luego volver a casa, pero aún no sabíamos que el día no acabaría ahí.

Hemos ido atravesando por la costa varios pueblos. Ercolano, Torre del Greco, Torre Annunziata, Castelmare di Stabia, Vico Equense. Nuestro viaje ha terminado en la bellísima ciudad de Sorrento.

Para llegar hasta allí hay que atravesar una montaña enorme mediante un túnel que es algo así como la frontera entre el bien y el mal. Al principio del túnel te vas encontrando montones de basura. Un Smart que hace un trompo y da la vuelta a mitad de túnel en una estrechísima carretera de dos carriles juntos, cada uno con un sentido diferente. Continuamos y empieza a desaparecer la basura, las pintadas en los muros, la mugre. Al acabar de pasar el túnel se ha abierto a nosotros algo así como un paraíso. La costa de Sorrento. Una de las costas más famosas y bellas de Italia. Acantilados gigantes, carreteras con muchas curvas y buen asfalto, gente civilizada. Ni un solo papel en el suelo. Parece que por un momento hemos vuelto al primer mundo.

Sorrento es una ciudad increíble. Llena de turistas que van y vienen de la isla de Capri. Todo perfectamente organizado, con policías patrullando. Un contraste enorme al pensar que tan solo unos kilómetros antes había que luchar por sobrevivir en una jungla-vertedero.

Desde allí hemos tomado un montón de fotografías durante la puesta de sol. Me ha recordado esa famosa canción de Lucio Dalla, Ti voglio bene assai, que habla de la historia de un hombre que abraza a una mujer que llora delante del Golfo de Sorrento.

Hemos pensado. Pues ahora volvemos a Ercolano y nos ponemos a descansar. Aún nos faltaba un buen rato para volver. Al volver por Vico Equense nos hemos encontrado con una procesión que celebraba el Viernes Santo. Querido Sancho, con la Iglesia hemos topado. Hemos tenido que esperar un montón de rato hasta que han despejado la única carretera que va hacia Nápoles desde Sorrento, creando un atasco monumental. Yo que me pensaba que este año por fin me libraba de las procesiones y al final me he tenido que tragar una enterita. Tengo que decir que incluso me ha gustado la modestia de la procesión. Muy diferente de la pomposidad y teatralidad de las procesiones andaluzas. Sin tirar el dinero. Un trono bastante simple, sujetado por pocas personas mediante un par de palos que atravesaban la base de la imagen. Un coro de niños que cantaban canciones típicas. Me ha encantado este detalle. Le daba mucha más dulzura al momento que los oros, las mantillas y las peinetas que ornamentan las procesiones españolas.

Tras el episodio pascual hemos ido hasta Torre del Greco, donde nos hemos parado a comprar un par de pizzas en la primera pizzería que hemos encontrado. El pizzaiolo manejaba la masa de una forma sorprendente. La hacía volar como si de una camisa se tratase. Cuando metía las pizzas en el horno parecían hechas por un niño. Muy feas. Pero ese horno de leña debe ser mágico, pues casa pizza que salía era más apetitosa que la anterior. El sabor es increíble, y el precio, como ayer. 2,5€ por una pizza margherita. Así ha acabado nuestro día. Mañana finalmente pisaré Pompeya. No veo la hora de ver este mito de la arqueología.

Herculano 6 de abril de 2012

Galería Fotográfica:

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Acerca de constriktor

Soy un arqueólogo granadino que trabaja de investigador en la Universidad de Florencia haciendo una tesis doctoral sobre una excavación arqueológica en el centro de Roma. Además soy un amante de la buena música, de vez en cuando me dedico a componer, toco la guitarra, la batería y el bajo, e intento hacer sonar cualquier instrumento a mi disposición. La fotografía es otra de mis grandes (y numerosas) pasiones. Suelo tener una opinión casi sobre cualquier tema y a pesar de ello paso la mayor parte del tiempo escuchando lo que la gente quiere contarme porque siempre hay cosas nuevas que aprender.

Publicado el 10 de abril de 2012 en Arqueología, Viajes y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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