Rumbo al sur: Mi camino hacia Pompeya. Dia 4

Día 4

Mi gozo en un pozo. Esta mañana el tiempo estaba realmente malo. Cuando ha amanecido ha empezado a llover muy fuerte. Tanto que nos ha costado hasta levantarnos de la cama, aunque el fallido intento por parte de una mujer de abrir nuestra habitación porque se había confundido ha hecho que me levante.

Hemos ido hasta Pompeya. Durante el camino ha empezado a llover cada vez más fuerte. Parecía una tormenta tropical. La práctica ausencia de sistemas de cañerías en las ciudades de esta costa no ha hecho más que empeorar las cosas. Las carreteras parecían lagos. Ha habido momentos en que incluso las ruedas de los coches estaban completamente sumergidas bajo las aguas torrenciales.
Al llegar a la ciudad hemos conseguido aparcar en un parking cerca de la estación Villa dei Misteri. Desde allí hemos caminado hasta la billetería de la excavación. Estaba lloviendo tanto, que aún estando a 20 metros de tan ansiado sitio, con la miel en los labios hemos decidido no entrar y dejar la visita para mañana.
Tan mal estaba la cosa que he tenido la magnífica idea de ir a ver Nápoles.

Llevo escuchando quejas de esa ciudad desde que tengo uso de razón. Pocas personas me han dicho las cosas buenas de Nápoles. Sobretodo me han insistido en que el tráfico es tan sumamente caótico que estando en la ciudad han llegado a temer por su vida. A esa gente tengo que decirle que si hubiesen pasado su adolescencia jugando a Grand Theft Auto conducir por Nápoles es casi como un sueño. Muchos quizás no se han montado nunca conmigo en coche, y de los que lo han hecho probablemente no saben que se conducir tranquilo y también como un verdadero loco, lo cual ayuda mucho para sobrevivir a la conducción napolitana. No hay reglas. Creo que hoy he cometido más infracciones de tráfico que en toda mi vida. Ha sido genial. Hasta hemos aparcado en pleno centro de la ciudad sin sacar ticket de aparcamiento. ¿Para qué? si nadie lo tenía puesto.

En cuanto al apartado delincuencia he de decir antes de nada que no solo hemos estado por el “civilizado” centro. Hemos querido meternos también en los famosos barrios “chungos”. Hemos paseado tranquilamente por los “temibles” Quartieri Spagnoli, donde he tenido más miedo a resbalar porque el suelo estaba mojado, mis zapatillas agarran poco y había bastante pendiente, que de morir apuñalado como me había avisado más de un exagerado.

Hemos paseado por toda la ciudad, viendo que es más una ciudad española que italiana. Por algo los españoles pasamos más tiempo en Nápoles que los mismísimos italianos. Dejamos nuestra impronta en todo. El carácter abierto de la gente, numerosos monumentos, palabras en el dialecto. Creo que lo único que no aprendieron de nosotros tristemente es lo de recoger la basura de vez en cuando y a respetar un poco el legado histórico.

El tiempo ha ido cambiando durante todo el día. Llovía, paraba, se iban las nubes, volvía a llover, etc. Para volvernos locos. Hemos subido al punto más alto de la ciudad, desde donde han salido algunas panorámicas espectaculares con nubes, sol, lluvia sobre el mar…

Al final hemos vuelto al centro a recoger el coche, no sin antes ver el único episodio violento del día. Una pelea entre dos perros en un parque, y los dueños que se voceaban.
Cuando hemos visto que el coche estaba sano y salvo hemos decidido arriesgarnos un poco porque parecía que todo fuese una mera fachada del centro histórico. Hemos ido hasta Ercolano atravesando todos los barrios de la periferia, para ver si la situación era muy distinta del centro. He de decir que es una ciudad con muchísima vida. Hemos pasado de nuevo al lado de una procesión de Semana Santa e iban todos contentos tocando música bastante alegre. Al mal tiempo, buena cara.

Creo que después de hoy me darán el carnet de conducir en competición y el BTP extremo. Como dice el sabio refranero español “Allá donde fueres haz lo que vieres”.

Mañana, si los dioses del Pantheon lo permiten iremos a ver Pompeya y atravesaremos el país de la bota en dirección hacia el norte hasta Florencia.

Herculano, 8 de abril de 2012

Galería Fotográfica:

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Acerca de constriktor

Soy un arqueólogo granadino que trabaja de investigador en la Universidad de Florencia haciendo una tesis doctoral sobre una excavación arqueológica en el centro de Roma. Además soy un amante de la buena música, de vez en cuando me dedico a componer, toco la guitarra, la batería y el bajo, e intento hacer sonar cualquier instrumento a mi disposición. La fotografía es otra de mis grandes (y numerosas) pasiones. Suelo tener una opinión casi sobre cualquier tema y a pesar de ello paso la mayor parte del tiempo escuchando lo que la gente quiere contarme porque siempre hay cosas nuevas que aprender.

Publicado el 11 de abril de 2012 en Uncategorized y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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