Archivo de la categoría: Música

Yo y la música. Parte II

Retomando una anterior entrada que publiqué en febrero continúo contando como fui descubriendo la música.

A los 10 años hice las pruebas del conservatorio de guitarra, ya sabía que quería tocar la guitarra. Pasé el examen, pero mi madre decidió que era mejor si dedicaba ese tiempo al estudio. No la culpo por ello, seguramente no sería tan feliz si no hubiese aprendido a tocar la guitarra yo solo. Mi hermano entró en mi lugar y abandonó el conservatorio a los pocos meses. A él tampoco le ha ido mal aprendiendo a tocar por su cuenta.

Algún tiempo después empecé a escuchar una cinta grabada del disco Cross Road de Bon Jovi. Creo recordar que mi padre la grabó de un cd que le había prestado mi tío Juanjo. Recuerdo que pasaba horas y horas escuchando esa cinta con mi hermano, en casa y en el coche, en todos sitios. No soy un gran amante de la musica de Bon Jovi, pero aún sigo escuchando ese disco en mi coche después de tantos años. Otro disco que escuchaba y aún hoy en día no falta en mi mp3 es el Greatest Hits II de Queen.

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Echoes, en Pompeya

Esta es una historia que mezcla tres de mis grandes pasiones: Música, Arqueología y Fotografía. Todo empezó en los últimos años del instituto. Mi padre nos hablaba de una película que había visto en su juventud. Pink Floyd Live at Pompeii. Nos contaba algunas cosas increíbles de aquel concierto que los Pink Floyd dieron a puerta cerrada en el anfiteatro de Pompeya. Lee el resto de esta entrada

Yo y la música. Parte I

Creo que hay dos cosas en las que pienso cada día de mi vida. Una de ellas es la música, la otra, quien no pueda imaginársela es que probablemente no me conozca lo suficiente, pero ya os la contaré algún futuro artículo.

Algún dia debería preguntarle a mis padres cual fue la primera canción que me hicieron escuchar, aunque muy probablemente fuese o música clásica o rock de los ’60 o ’70. El caso es que uno de mis primeros recuerdos es estar viendo un concierto de Joe Cocker sentado delante de la televisión con un cubo blanco más grande que yo al que golpeaba a modo de batería. Mi familia me ha contado mil veces que la única forma de hacerme callar cuando empezaba a llorar era ponerme el disco de Joe Cocker.

De un modo quasi inconsciente fui adquiriendo mi gusto por la buena música. De eso se encargó mi padre. A él le debo por lo menos la mitad de la vida, pero el trabajo que hizo (y aún hace) para educarnos musicalmente a mi y a mi hermano es algo que no tiene precio, y algo que intentaré repetir si algún dia tengo la fortuna de ser padre. Lee el resto de esta entrada

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