Archivo de la categoría: Uncategorized

El 23 de via delle Caldine

Anoche me ocurrió junto a Alicia Luján una de las historias más extrañas que he tenido en mi vida. Voy a intentar relatar aquí lo que sucedió, con el beneplácito y testimonio de quien me acompañaba, pues la historia es tan sumamente rara que posiblemente la mayor parte de vosotros no la crea. Quien bien me conoce sabe que no miento con estas palabras. Intentaré ser lo más fidedigno posible, intentando rememorar los detalles de la noche de ayer, sin exagerar los detalles, que aún así para muchos de los lectores parecerán simples exageraciones producidas por mi forma de ser o por mi procedencia andaluza.

Lee el resto de esta entrada

Rumbo al sur: Mi camino hacia Pompeya. Día 5

Dia 5

Hoy ha sido un dia larguísimo y lleno de sorpresas. Por la mañana me he despertado a las 7 y he visto el amanecer sobre el Golfo de Nápoles. El tiempo parecía mejor que el de ayer, así que he vuelto a la cama hasta las 8:30.

Cuando nos hemos levantado el tiempo parecía muy cambiante, así que hemos decidido dejar el hotel lo antes posible y encaminarnos por segunda vez hacia Pompeya.

Nada más llegar, y después de convencer a la taquillera para que dejase también entrar gratis a Álvaro ha empezado la tormenta. Daba igual. Ni siquiera el diluvio universal podría joderme mi primera visita a Pompeya, que se ha hecho esperar más de cuatro años después de todos los intentos fallidos de visitarla que he tenido por diversos factores.

Lee el resto de esta entrada

Rumbo al sur: Mi camino hacia Pompeya. Dia 4

Día 4

Mi gozo en un pozo. Esta mañana el tiempo estaba realmente malo. Cuando ha amanecido ha empezado a llover muy fuerte. Tanto que nos ha costado hasta levantarnos de la cama, aunque el fallido intento por parte de una mujer de abrir nuestra habitación porque se había confundido ha hecho que me levante.

Hemos ido hasta Pompeya. Durante el camino ha empezado a llover cada vez más fuerte. Parecía una tormenta tropical. La práctica ausencia de sistemas de cañerías en las ciudades de esta costa no ha hecho más que empeorar las cosas. Las carreteras parecían lagos. Ha habido momentos en que incluso las ruedas de los coches estaban completamente sumergidas bajo las aguas torrenciales. Lee el resto de esta entrada

A %d blogueros les gusta esto: