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Rumbo al sur: Mi camino hacia Pompeya. Día 3

Dia 3

Estoy intentando recordar todo lo que hemos hecho hoy. Parece que ha pasado una semana desde que salimos esta misma mañana del hotel en Herculano.

El día ha amanecido más o menos bueno, así que hemos aprovechado la luz para subir antes de nada a ver el cráter del Vesuvio. Al llegar nos han cobrado 2,50€ de parking, más 8€ de entrada para poder subir al cono principal. Un precio que sería muy digno si por lo menos nos hubiesen dado una guía del parque nacional y nos hubiesen subido encima de una vaca unos sherpas, pero no hay que olvidar que esto no es el Himalaya sino Nápoles.

El cráter es algo espectacular. En el fondo no tiene nada, pero se siente su fuerza sobretodo cuando te acercas a las fumarolas que desprenden gases calientes y un ligero olor a azufre. Hemos hecho muy buenas fotos desde allí, a pesar de que en algunos momentos las nubes nos han cubierto casi completamente la vista. Las vistas desde allí son espectaculares.

A media mañana hemos terminado nuestra visita al volcán, y desde allí hemos bajado a Ercolano. Hemos dejado el coche en el parking de las excavaciones. 2€ la hora. Hemos pagado un par de horas y lo hemos tenido cuatro. Es algo así como el pago de una voluntad porque nadie vigila que tengas el ticket del aparcamiento. Lee el resto de esta entrada

Atenas-Roma-Florencia en un día

Esta mañana mi periplo griego ha llegado a su fin. Tristemente he tenido que dejar mi paseo matinal por las faldas del Acrópolis al que en una semana ya casi me había acostumbrado. No has sido un adiós, solo le he dicho un hasta luego.

Me parece que ha pasado un siglo desde que el martes  de la semana pasada salí del metro buscando la Scuola de Archeologia Italiana ad Atene y me topé de frente, sin querer-queriendo, con la magnífica vista del templo de Atenea Parthenos sobre el Acrópolis y sin poder evitarlo se me saltaron dos lágrimas. Es uno de esos momentos que llevas esperando toda tu vida, y que sabes que antes o después llegará. Desde muy pequeño sabía de la existencia del Parthenon, aunque no recuerdo precisamente el momento en que oí hablar por primera vez de ese monumental templo de la Antigüedad. Nunca he estudiado demasiado, pero tengo una cierta habilidad desde pequeño para quedarme con ciertos detalles que a la mayoría de mis allegados les resultan de poca importancia. No por casualidad aprendí a leer fijándome en las marcas de los coches y leyendo los carteles de las carreteras. Recuerdo que a mi padre le hacía frenar antes de llegar a un cartel para que me diese tiempo a leerlo. Lee el resto de esta entrada

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